3 – CAUSAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO.
3.1. CAUSAS INTERNAS.

En relación con las causas internas del cambio climático podemos destacar los siguientes puntos:

1. Deriva Continental.

2. Composición atmosférica.

2.1 Actividad Solar.

2.2 Magnetismo Terrestre.

2.3 Erupciones Volcánicas.

3. Corrientes oceánicas.

4. Campo magnético terrestre.

1. La deriva Continental

Hace 4600 millones de años apareció la tierra y desde entonces hasta ahora ha sufrido muchos cambios. En un primer momento todos los continentes estaban unidos formando lo que se conoce como “Pangea”. La tectónica de placas ha separado los continentes colocándolos en su posición actual.

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Figura 1: Muestra los cambios sufridos en la tierra desde su el periodo Pérmico hasta la actualidad.
Se trata de un proceso muy lento y es el posicionamiento de los continentes, la situación que fija el comportamiento del clima. Por tanto hay que tener en cuenta las latitudes en las que se concentra la masa continental, es decir, si las masas continentales se sitúan en latitudes bajas, habrá pocos glaciares, y temperaturas medias menos extremas. La segunda variable está relacionada con la fragmentación de los continentes, cuanto más fragmentados, más continentalidad.
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Figura 2: Imagen que muestra las diferentes latitudes.

2. La composición atmosférica

La radiación solar, antes de alcanzar la superficie terrestre, debe atravesar la atmósfera, y a su vez la irradiación terrestre debe abandonar el sistema. La consecuencia, es que la atmósfera y los distintos componentes se convierten en un primer filtro que condiciona el balance energético del sistema.
Sin duda es el hombre, uno de los agentes fundamentales de las variaciones en la composición atmosférica, pero estas variaciones se producen también por causas naturales o internas al sistema.
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Figura 3: Imagen que refleja la composición atmosférica general.
La primera de ellas, es la Actividad Solar. El papel de la actividad solar en la composición atmosférica se deriva de su capacidad para proteger a la atmósfera de los “rayos cósmicos intergalácticos”.Estos rayos proceden del exterior del sistema solar y fomenta la generación de oxido nitrógeno. Estos gases retienen parte de las radiaciones impidiendo que estas lleguen a las capas bajas de la atmósfera.
Cuando existe una alta actividad solar el viento constituye una especie de escudo que protege al sistema de estos rayos, sin embargo en momentos de tranquilidad solar la atmósfera queda abierta a la presencia de estos rayos.
En relación con el magnetismo terrestre, comentar que la tierra actúa como una barra imantada cuyo eje coincide con el eje geográfico. Mientras que el polo norte del campo magnético se sitúa a 70º de latitud Norte y 130º de longitud Oeste mientras que el sur se localiza a una latitud de 68º y una longitud de 143º.
Este campo magnético no es fijo sino que en periodo de miles de años y de manera cíclica, se extingue gradualmente y luego se intensifica en dirección opuesta. Se observa que cuando el campo magnético está debilitado, un enfriamiento en la superficie terrestre. Una de las funciones de este campo magnético también es la de proteger a la tierra de los rayos cósmicos intergalácticos.
Tradicionalmente no ha sido uno de los factores generadores del cambio climático pero en los últimos años tiende a enfatizarse su posible papel en este sentido.
Las erupciones volcánicas suministran una gran cantidad de partículas y gases a la atmósfera, sobre todo si las erupciones son más violentas. En relación con este punto existen debates, porque numerosos autores no consideran a las erupciones volcánicas capaces de repercutir en el cambio climático, ya que argumentan que la presencia en la atmósfera de aerosoles es demasiado corta. En los momentos actuales nos encontramos ante un periodo de gran actividad volcánica, así pues nos encontraríamos de nuevo frente a un factor que apunta hacia una tendencia de enfriamiento del planeta.

3. Las corrientes oceánicas

Se entiende por corriente oceánica o marina, como un factor regulador del clima que suaviza las temperaturas de regiones como Europa y las costas de Cánada y Alaska.

Las corrientes oceánicas trasladan grandes cantidades de calor de las zonas ecuatoriales a las polares y, junto a las corrientes atmosféricas, son las responsables de que las diferencias térmicas en la Tierra no sean muy pronunciadas, por lo que su influencia en el clima es fundamental. Las olas, las mareas y las corrientes tienen también una gran importancia para las zonas costeras porque erosionan y transportan los materiales hasta dejarlos sedimentados en las zonas más protegidas. De esta manera, el agua ascendente arrastra nutrientes a la superficie, lo que supone la proliferación de los seres vivos.

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Figura 4: Imagen de las diferentes corrientes marinas.

Algunos científicos expertos en clima alertan de que el calentamiento global, producido por la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, podría interrumpir las corrientes oceánicas y marinas, lo que conduciría paradójicamente al comienzo de una era glacial. El cambio climático podría llevar a la descongelación del hielo marino que cubre el Ártico, lo que alteraría o incluso detendría las grandes corrientes del Océano Atlántico y conllevaría además un aumento de las lluvias y las nevadas. Sin el calor que proporcionan estas corrientes marinas la temperatura media en Europa y Norteamérica podría descender de 5 a 10 grados centígrados, una situación similar que ya se vivió en el planeta hacia el final de la última era glacial, hace aproximadamente 20.000 años. Algunos científicos creen que este cambio en las corrientes marinas podría darse en unos 20 años, aunque otros dudan de que esto llegue a ocurrir, puesto que el Ártico y el Atlántico Norte son sistemas muy complejos, con muchas interacciones entre la tierra, el mar y la atmósfera.

4. El campo magnético terrestre

De la misma forma que el viento solar puede afectar al clima de forma directa, las variaciones en el campo magnético terrestre pueden afectarlo de manera indirecta ya que, según su estado, detiene o no las partículas emitidas por el Sol. Se ha comprobado que en épocas pasadas hubo inversiones de polaridad y grandes variaciones en su intensidad, llegando a estar casi anulado en algunos momentos. Se sabe también que los polos magnéticos, si bien tienden a encontrarse próximos a los polos geográficos, en algunas ocasiones se han aproximado al Ecuador. Estos sucesos tuvieron que influir en la manera en la que el viento solar llegaba a la atmósfera terrestre.
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Figura 5: Campo magnético del globo terráqueo.
3.1. INFLUENCIAS ANTRÓPICAS SOBRE EL CLIMA.
INFLUENCIAS ANTRÓPICAS SOBRE EL CLIMA
“Se llama influencia antropogénica a aquellos efectos producidos por las actividades humanas en el clima de la Tierra. No sólo se estudian los efectos en épocas presentes como resultado de la industrialización, sino las influencias que pudieron causar cambios climáticos en el pasado, incluyendo épocas preindustriales a través, sobre todo, de la deforestación y la reconversión de tierras para sus actividades agrarias y ganaderas.”
A pesar de la gran cantidad de estudios analizados por el IPPC (El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático), hay un debate (principalmente mediático y sólo en parte científico) en torno a la posibilidad de que el hombre esté influyendo más, menos o apenas nada en el clima de la Tierra, originado por la creciente politización del debate.
Lo que si queda claro que ya sea en mayor o en menor medida, el hombre ejerce una influencia negativa en el clima; a continuación se muestran algunas de estas consecuencias:
1. DEFORESTACIÓN
La deforestación es un proceso antiguo que se ha incrementado en los últimos tres siglos, con un promedio de seis millones de hectáreas anuales.
Se trata de un proceso provocado generalmente por la acción humana, en la que se destruye la superficie forestal.Está directamente causada por la acción del hombre sobre la naturaleza, principalmente debido a las talas o quemas realizadas por la industria maderera, así como para la obtención de suelo para la agricultura y ganadería.
Talar árboles sin una eficiente reforestación, resulta en un serio daño al hábitat, perdida de biodiversidad y aridez. Las regiones deforestadas tienden a una erosión del suelo y frecuentemente se degradan a tierras no productivas.
En muchos países la deforestación causa extinción, cambios en las condiciones climáticas, desertificación y desplazamiento de poblaciones indígenas.
Figura 6: Proceso de deforestación de la Isla de Borneo, Indonesia.
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Figura 7: La imagen de una misma zona muestra una comparativa de una zona deforestada de otra que no lo está.
2. EMISIONES HUMANAS
Según algunos científicos, las emisiones se incrementan con el paso de los años y es mayor en los países desarrollados, como muestra la imagen.
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Figura 7: Emisiones anuales de Carbón por regiones en millones de toneladas por año.
Estas emisiones se pueden dividir en dos principalmente, los gases de efecto invernadero, son aquellas cuya presencia en la atmósfera contribuyen al efecto invernadero. Los más importantes están presentes en la atmósfera de manera natural, aunque su concentración puede verse modificada por la actividad humana, pero también entran en este concepto algunos gases artificiales, producto de la industria. Esos gases contribuyen más o menos de forma neta al efecto invernadero por la estructura de sus moléculas y, de forma sustancial, por la cantidad de moléculas del gas presentes en la atmósfera.
Algunos ejemplos de gases serían, dióxido de carbono o metano, entre otros.
En cuento a los aerosoles comentar que las actividades humanas, como la quema de combustibles y la alteración de la superficie terrestre también generan aerosoles. En términos globales, los aerosoles artificiales generados por las actividades humanas, representan aproximadamente el 10% del total de aerosoles en nuestra atmósfera. Mencionar también la contribución que hacen los medios de transporte, principalmente el sector de la aviación, la ganadería que genera la ganadería produce el 65% del óxido nítrico y el 37% del metano, y la industria cementera.